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jueves, 17 de enero de 2013

MI PERFIL COMO EVALUADOR


La evaluación constituye uno de los elementos más valiosos en el proceso de enseñanza y aprendizaje de los alumnos; su utilidad depende de la forma de cómo el docente la realice y propicie durante la acción pedagógica del diseño curricular concebido, los conceptos acerca del desarrollo humano, las concepciones acerca del aprendizaje, áreas, contenidos y competencias, elementos que lo guían y a la vez condicionan su práctica evaluativa. 

Es importante que nosotros los futuros docentes, conozcamos las herramientas necesarias para saber cómo evaluar, solamente así calificaremos como se deba a nuestros alumnos, hay que investigar mucho para poder ser grandes evaluadores de nuestra asignatura, en mi caso, lograr ser un buen facilitador del Español y por lo tanto, ser un excelente evaluador, donde se califique el desempeño de mis alumnos de acuerdo a lo que yo les enseño. Algo que siempre me ha llamado la atención, es que cuando un maestro evalúa a sus alumnos, los resultados no solamente reflejan cuánto saben los alumnos, sino también refleja qué tanto les han enseñado sus maestros.

Ahora bien, la evaluación debe ser vista como una actividad natural, inherente al acontecer diario, desde la visión constructivista, forma parte del quehacer cotidiano del alumno, quien corrige sus errores o verifica y afianza sus aciertos en el momento en el cual actúa. Por tal razón, es preciso que la evaluación se transforme y deje de ser percibida como un acto de distanciamiento y postergación, delegada exclusivamente al docente quien, en este caso, es el único que otorga valor a su saber.
En la actuación del docente como evaluador son muchas las interrogantes que surgen en materia evaluativa. Los inconvenientes más frecuentes consisten en el qué evaluar, cómo y para qué se evalúa, es decir qué criterios se utilizan al evaluar y cómo se lleva a cabo esta tarea.